Manchester United no pudo con el Barcelona en su casa. Por grandes espacios de partido tuvo la pelota y dificultó muchísimo el control de la misma al visitante ahogándolo en el medio tiempo. Pero no bastó.

Primero porque Suárez, aunque no marca en Champions, siempre está ahí, y por él la jugada del 0-1 que terminó siendo autogol de Shaw apenas en el minuto 12.

Un centro genial del genio de siempre, tomó en el segundo poste a Luis Suárez que cabeceó hacia el centro pero que Shaw terminó de desviar hacia dentro de su arco.

A partir de ahí el Manchester United se fue arriba, adelantando líneas y tapando desde la salida el orden habitual del Barca. Balonazos desde el fondo, errores en la salida y dudas en el fondo generó esa presión.

Sin embargo esto no se tradujo nunca en gran peligro para el arco de Ter Stegen que no necesitó exigirse como en otras noches en las cuales el control de la pelota se le hace ajeno a los de Valverde.

El segundo tiempo se prestaba para un calco de la primera mitad, pero a medida que transcurrían los minutos y sumados los cambios de Sergi Roberto por Arthur y Vidal por Coutinho el balón fue cambiando de dueño.

El Barcelona se consiguió, empezaron a tocarla y a escondérsela al Manchester que parecía haber perdido el fuelle. Empezó a crecer el visitante mientras el local se iba desvaneciendo.

Sin mayores oportunidades en ambos arcos, se fue consumiendo el partido con un resultado que en nada deja el emparejamiento definido para el partido de vuelta.