La crisis de resultados que vive esta temporada el Real Madrid es digna de revisarse, apartándose de los focos subjetivos y revisando sobre todo las causas que llevaron al equipo del siglo pasado a perder toda posibilidad de título alguno apenas en el mes de marzo.

Encandilaron a medios y fanáticos con tres Champions League seguidas, dentro de esa racha de cuatro en los últimos cinco torneos. Algo ciertamente muy difícil de poder conseguir en el futuro cercano.

Cabe preguntarse, atendiendo principalmente a dos notables factores, cómo es posible que ese equipo tan “dominador” en el torneo continental en los últimos años, termine apeado de Liga, Copa y Champions en etapas tan tempranas.

El fondo parece simple: El Proyecto.

El Proyecto de Florentino Pérez parece estar basado solo en el resultado, no en la construcción de un equipo, de una plantilla con profundidad y criterio.

Ocho entrenadores en 10 años, de los cuales tres distintos se han sentado en el banquillo en los últimos nueve meses para terminar dando la vuelta y regresar (o retroceder) con Zidane nuevamente que estuvo por dos temporadas y media, y además siendo el único que no fue botado o cesanteado a diferencia del resto de sus antecesores.

Zidane lo sabía y además lo dejó “colar” en algunas de sus declaraciones. La plantilla no daba para más pero Florentino intentó mirar hacia otro lado mientras Cristiano Ronaldo también se bajaba del autobús y dejaba al rey desnudo sin sus goles.

Y es que las carencias futbolísticas del Real Madrid no son de esta temporada. Mientras “dominaban” Europa con sus resultados, el Madrid salía eliminado de Copa del Rey hasta por algún equipo de segunda división y abandonando La Liga entre diciembre y enero.

Los goles de Cristiano escondieron esas falencias, que cuando no aparecían las tapaba el mejor balos los palos, Keylor Navas (a quien absurdamente Florentino busca recambio casi desde que llegó), y sino Sergio Ramos con sus goles de cabeza en último minuto.

Florentino Pérez no ha movido recursos, según algunos por el deseo personal del nuevo estadio, para fichar como normalmente lo hacía el Madrid sobre todo bajo su gerencia. Con CR7 no solo se le fue un referente sino también quien le daba los goles que silenciaba la crítica de años desde la tribuna.

Cuántas veces no se observó en este decenio al público madridista silbando a su equipo, abandonando la cancha, aplaudiendo al máximo rival, sacando pañuelos blancos y reprobando el mal juego. Pero no, Florentino cambiaba de técnicos como de autos pretendiendo con ello jugar distinto.

No tuvo pudor para trasladar su daño a la Selección de España, sacando a Lopetegui de curso y generando un sismo que terminó en la debacle española en el Mundial. No supo tener la paciencia para que Lopetegui se instalara y armara un nuevo proyecto.

Se encandiló con cuatro victorias en el estreno de Lopetegui en un banquillo para el que no estaba listo, por solo ganarle a equipos pequeños, de mucha menor dimensión, ofreciéndole entonces el cargo definitivo y no de transición con el que lo había sacado del Castilla.

Ahora el Real Madrid no solo se quedó sin su buen técnico del Castilla, sino que el que lo era en tres meses salió por la puerta de atrás del club de su vida. No importa, Florentino resuelve trayendo al que le encandiló con títulos europeos sin gran fútbol y sufriendo en los torneos locales.

Ahora Zidane tiene un reto tan grande como peligroso. Mejorar o mínimo equiparar lo logrado en los tres años anteriores.

¿Lo dejarán crear un proyecto deportivo o el proyecto solo será un título?