Zulia FC y Caracas FC se enfrentaban el domingo 10 de marzo en el marco de la sexta jornada del Torneo Apertura 2019 del fútbol venezolano.

El marco que antecedía al partido no era nada convencional. Un país en medio de una crisis económica y política sin precedentes.

Ante la situación los jugadores del Zulia y del Caracas pactaron no jugar el encuentro, pero como pueden haber amenazas de sanciones a los equipos de no presentarse, la protesta no pudo ser mejor elegida.

Entraron al terreno, sacaron del medio y pasaron los 90 minutos parados en el campo, pasándose la pelota entre todos sin disparar al arco.

Los jugadores de Zulia y Caracas se dedicaron los 90 minutos a pasarse el balón en protesta

Las escasas 250 personas presentes, según números oficiales, en el Pachencho Romero de Maracaibo (una ciudad con severos cortes de electricidad), aplaudieron a los jugadores y expresaron unánime apoyo a la protesta.

La Liga FutVE que agrupa a los clubes profesionales y la Federación Venezolana de Fútbol, así como también la Asociación Única del Fútbolistas Profesionales de Venezuela deciden una vez más darle la espalda al país y seguir con el circo aunque no haya pan.

No es primera vez que esto sucede, ya con las fuertes protestas escenificadas en Caracas, mientras se lanzaban bombas lacrimógenas en la autopista Francisco Fajardo, en el Estadio Olímpico, justo al lado de la “batalla campal” se jugaban partidos incluso cuando uno de estos encuentros debió suspenderse momentáneamente por el olor de las bombas.

Ni esa situación hizo que se suspendiera el partido. A la Liga Futve y la FVF poco parece importarle el asunto cuando el interés es jugar como sea, aunque el público no pueda asistir o no pueda comprar las entradas.

Pareciera que a la dirigencia poco le importa si las condiciones están dadas o no para jugar. El entorno puede caerse, puede haber un funeral alrededor del campo, pero la fiesta debe ser ajena a cualquier desgracia porque sencillamente “no importa”.