Ni Casillas, con su récord de imbatibilidad en Champions League, pudo detener a un Liverpool que ya se ve en la semifinal. El Oporto como visitante sufrió y la tiene difícil para la vuelta.

Con goles de Keita y Firmino, los de Klopp demostraron la superioridad en la teoría y en lo demostrado sobre el terreno de juego.

Como se esperaba el Liverpool dominó todas las facetas de juego y apeló a su contrastada calidad para adueñarse del partido desde los primeros minutos.

Los goles llegaron por añadidura y como resultado a lo expresado por los pupilos del alemán Jürgen Klopp.

Apenas comenzando el partido cayó el primer gol, eso si, tras un rebote que dejaría sin posibilidades a Iker Casillas.

Desde entonces la confianza fue mayor y el monopolio de juego fue para el local que buscó a toda costa asegurar un resultado sin sorpresas para la vuelta.

Salah, muy movido durante todo el encuentro también tendría sus ocasiones, pero se encontró con la solvencia de Casillas, que a sus 38 años sigue mostrando nivel para seguir jugando en alto nivel.

Aunque el segundo gol llegó cuando todavía ni se cumplía la media hora de juego, el Liverpool no pudo aprovecharse más de la situación.

El resto del partido se diluyó en intentos inocuos y sin poderse cerrar de cara a la vuelta. Si bien es cierto luce un 2-0 contundente, un resultado más abultado pudo haber definido esta historia.